Durante los días 25, 26 y 27 de noviembre se ha celebrado en Madrid el III Congreso Leer.es con el lema “Motivos para leer. Compromiso con la lectura.” La verdad es que ha sido muy interesante asistir a un Congreso de estas características ya que el nivel de las intervenciones ha sido elevado, salvo la del experto finlandés que resultó…flojita.
Durante el Congreso se han analizado distintas estrategias para fomentar la capacidad de comprensión lectora de nuestro alumnado, bastante deficiente por cierto, tal como se encargó de recordarnos el profesor finlandés. En este sentido destaca la presentación de la nueva Webcast www.leer.es, donde se recogen múltiples experiencias y materiales para facilitar este objetivo.
Se habló también de la importancia de las bibliotecas escolares en la vida de los centros y de la importancia que reviste su evaluación. Se recordó cómo lo fundamental es contar en los centros con un equipo integrado de docentes que persigan la calidad educativa, más que con algunos pocos profesores excelentes. Se mencionó un estudio, de 2010, “Bibliotecas escolares entre comillas”, que analiza el funcionamiento de varios casos concretos de bibliotecas.
Como broche final, se organizó una tertulia sobre Lectura y Medios, donde la escritora Ángeles Caso mantuvo que toda la literatura no tiene obviamente la misma calidad, con lo que si bien, en las primeras etapas, la lectura de evasión puede ser un medio para estimular la lectura no hay que renunciar, posteriormente, a apostar por lecturas de mayor calidad, aunque sepamos que requieran un ESFUERZO y que por tanto puedan ser rechazadas a priori por los alumnos. Todo esto sin olvidar, por supuesto, que se han cometido a veces muchos errores al recomendar a los alumnos lecturas claramente inapropiadas, pe La Celestina en castellano antiguo en los primeros años, lo que ha provocado un rechazo visceral hacia la lectura.
En suma, un estimulante Congreso donde se ha demostrado que, a pesar de la crisis, hay muchos compañeros que siguen persiguiendo la utopía, sin olvidar la realidad, y buscan nuevas formas de hacer las cosas y de trabajar ilusionando al alumnado.
lunes, 5 de diciembre de 2011
martes, 22 de noviembre de 2011
3) BUSCAR NUEVAS FORMAS DE HACER LAS COSAS: MADURAR, SER CRÍTICOS Y TRABAJAR LA CREATIVIDAD
Los primeros fríos se han demorado, pero por fin han hecho acto de presencia y ya no parece muy adecuado mantener estos Apuntes Veraniegos sobre la crisis. No obstante, la situación sigue igual o, si se me permite, estamos un poco más cerca del fantasma de la recesión. Acabamos de tener, o de padecer, unas Elecciones Generales, pero el resultado no ha tranquilizado a los insaciables mercados, seres fantasmales ellos mismos que manejan los hilos de los decadentes Estados.
Mis alumnos, algunos convertidos en fieles seguidores, cosa que agradezco, comienzan a inquietarse y me preguntan sobre el oscuro futuro que les espera. Yo les contesto que el panorama no es alentador, pero que en épocas de crisis es cuando afloran las ideas originales, cuando los espíritus entumecidos por la comodidad se espabilan, cuando la gente empieza a pensar y a cuestionarse si vale la pena seguirse dejando manipular. Tenéis un futuro difícil, unas previsibles condiciones económicas peores que las de vuestros padres, pero también tenéis la posibilidad de despertar y de ejercer la crítica. No os va a ser fácil porque estáis sobreprotegidos y hasta ahora eso os ha parecido cómodo y placentero, el paraguas de los padres y del Estado del bienestar se va a ir cerrando con rapidez y os encontraréis posiblemente solos y angustiados.
Ante todo esto, no os desploméis y trabajad con intensidad, no escuchéis sermones de los que os quieren manejar, estudiad y prepararos, madurad porque de lo contrario lo tendréis que hacer de forma muy traumática y sobre todo pensad que hay otra forma de hacer las cosas y que no por poseer más bibelots se es más feliz. Al contrario, el que basa su identidad en el consumismo desaforado no es más que un pelele, una piedra fácil de manejar. Madurad por favor y dejad los sueños peterpanescos, no podéis seguid comportándoos como niños irresponsables. Madurad de una vez, que nadie va a venir a resolveros las cosas y menos, por cierto, los políticos profesionales o los encantadores de serpientes.
PS: Niño Becerra ha publicado un nuevo libro: Más allá del Crash (Los libros del lince, 2011), muy recomendable, catastrofista según algunos, lúcido según otros a los que me uno.
Los primeros fríos se han demorado, pero por fin han hecho acto de presencia y ya no parece muy adecuado mantener estos Apuntes Veraniegos sobre la crisis. No obstante, la situación sigue igual o, si se me permite, estamos un poco más cerca del fantasma de la recesión. Acabamos de tener, o de padecer, unas Elecciones Generales, pero el resultado no ha tranquilizado a los insaciables mercados, seres fantasmales ellos mismos que manejan los hilos de los decadentes Estados.
Mis alumnos, algunos convertidos en fieles seguidores, cosa que agradezco, comienzan a inquietarse y me preguntan sobre el oscuro futuro que les espera. Yo les contesto que el panorama no es alentador, pero que en épocas de crisis es cuando afloran las ideas originales, cuando los espíritus entumecidos por la comodidad se espabilan, cuando la gente empieza a pensar y a cuestionarse si vale la pena seguirse dejando manipular. Tenéis un futuro difícil, unas previsibles condiciones económicas peores que las de vuestros padres, pero también tenéis la posibilidad de despertar y de ejercer la crítica. No os va a ser fácil porque estáis sobreprotegidos y hasta ahora eso os ha parecido cómodo y placentero, el paraguas de los padres y del Estado del bienestar se va a ir cerrando con rapidez y os encontraréis posiblemente solos y angustiados.
Ante todo esto, no os desploméis y trabajad con intensidad, no escuchéis sermones de los que os quieren manejar, estudiad y prepararos, madurad porque de lo contrario lo tendréis que hacer de forma muy traumática y sobre todo pensad que hay otra forma de hacer las cosas y que no por poseer más bibelots se es más feliz. Al contrario, el que basa su identidad en el consumismo desaforado no es más que un pelele, una piedra fácil de manejar. Madurad por favor y dejad los sueños peterpanescos, no podéis seguid comportándoos como niños irresponsables. Madurad de una vez, que nadie va a venir a resolveros las cosas y menos, por cierto, los políticos profesionales o los encantadores de serpientes.
PS: Niño Becerra ha publicado un nuevo libro: Más allá del Crash (Los libros del lince, 2011), muy recomendable, catastrofista según algunos, lúcido según otros a los que me uno.
viernes, 26 de agosto de 2011
APUNTES VERANIEGOS: SOLUCIONES A LA CRISIS
2) RECUPERAR LOS VALORES DEL ESFUERZO Y LA AUSTERIDAD
Ante los recientes sucesos en el Reino Unido, el primer ministro David Cameron ha denunciado con contundencia la profunda crisis de valores que afecta a una buena parte de los jóvenes. En particular, ha dicho que estamos frente a una “…falta total de responsabilidad, falta de una adecuada crianza de los hijos, la falta de educación adecuada, la falta de ética, la falta de moral adecuada. Eso es lo que tenemos que cambiar. No hay un detonante que pueda cambiar estas cosas. Se trata de los padres, se trata de la disciplina en las escuelas, se trata de asegurarse de que tenemos un sistema de bienestar que no recompensa la inactividad. Es todas esas cosas”.
El mismo Papa durante las JMJ de Madrid ha criticado también la ausencia de referentes y de valores que afecta a muchos jóvenes.
Tanto Cameron como el Papa actual preconizan la necesidad de inculcar unos principios sólidos de conducta a los jóvenes. ¿Cuáles? Posiblemente la visión de los valores a inculcar sea muy diferente para cada uno de ellos. Pero el problema no radica solamente en qué principios hay que transmitir sino si esto es posible en una sociedad marcada en gran medida por el hedonismo y la satisfacción inmediata.
Se avecinan tiempos duros, la crisis económica no ha hecho más que empezar (aconsejable el libro de Santiago Niño Becerra, El crash del 2010), la generación de jóvenes actual va a vivir bastante peor que la de sus padres, y en todo ese contexto les queremos exigir austeridad y sacrificio cuando la esencia misma de nuestro sistema capitalista consiste precisamente en todo lo contrario. (Me refiero obviamente al capitalismo actual, al turbocapitalismo, no al capitalismo de las primeras etapas)
Pienso que estamos ante unas reflexiones muy hipócritas o, en el mejor de los casos, muy ingenuas: No se trata únicamente de que los jóvenes aprendan a vivir bajo los valores del sacrificio y la austeridad, sino que para ello los adultos, los padres, profesores y en general los que tenemos algún predicamento sobre los jóvenes debemos recuperar primero esos valores porque difícilmente se puede transmitir aquello que no se practica con el ejemplo.
Mucho me temo que este cambio vendrá dado por la fuerza imparable de los acontecimientos, por la recesión galopante y el derrumbe del Estado del Bienestar, espejismo fugaz nunca suficientemente valorado ni defendido. Mucho me temo también que los adultos seguirán criminalizando a los jóvenes sin reconocer la gran responsabilidad que corresponde a una sociedad caótica y egoísta.
Tiempos interesantes en suma, aunque, como dice el Nobel Paul Krugman, esta afirmación haya que entenderla “en el peor de los sentidos”
El mismo Papa durante las JMJ de Madrid ha criticado también la ausencia de referentes y de valores que afecta a muchos jóvenes.
Tanto Cameron como el Papa actual preconizan la necesidad de inculcar unos principios sólidos de conducta a los jóvenes. ¿Cuáles? Posiblemente la visión de los valores a inculcar sea muy diferente para cada uno de ellos. Pero el problema no radica solamente en qué principios hay que transmitir sino si esto es posible en una sociedad marcada en gran medida por el hedonismo y la satisfacción inmediata.
Se avecinan tiempos duros, la crisis económica no ha hecho más que empezar (aconsejable el libro de Santiago Niño Becerra, El crash del 2010), la generación de jóvenes actual va a vivir bastante peor que la de sus padres, y en todo ese contexto les queremos exigir austeridad y sacrificio cuando la esencia misma de nuestro sistema capitalista consiste precisamente en todo lo contrario. (Me refiero obviamente al capitalismo actual, al turbocapitalismo, no al capitalismo de las primeras etapas)
Pienso que estamos ante unas reflexiones muy hipócritas o, en el mejor de los casos, muy ingenuas: No se trata únicamente de que los jóvenes aprendan a vivir bajo los valores del sacrificio y la austeridad, sino que para ello los adultos, los padres, profesores y en general los que tenemos algún predicamento sobre los jóvenes debemos recuperar primero esos valores porque difícilmente se puede transmitir aquello que no se practica con el ejemplo.
Mucho me temo que este cambio vendrá dado por la fuerza imparable de los acontecimientos, por la recesión galopante y el derrumbe del Estado del Bienestar, espejismo fugaz nunca suficientemente valorado ni defendido. Mucho me temo también que los adultos seguirán criminalizando a los jóvenes sin reconocer la gran responsabilidad que corresponde a una sociedad caótica y egoísta.
Tiempos interesantes en suma, aunque, como dice el Nobel Paul Krugman, esta afirmación haya que entenderla “en el peor de los sentidos”
Suscribirse a:
Entradas (Atom)